| * Discurso del integrante de la Comisión del Frente Amplio Progresista, Manuel Camacho Solís, en la Asamblea Informativa del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, en el Zócalo de la Ciudad de México
Ciudadano Andrés Manuel López Obrador, quien ha mantenido en alto la confianza de millones de mexicanos que defienden su derecho a elegir libremente a sus gobernantes y a luchar por métodos pacíficos a favor de un México soberano y más justo:
Estimados compañeros y compañeras, quienes gracias a su patriotismo y entrega, han hecho posible frenar la iniciativa privatizadora del petróleo:
Ustedes saben y así lo reconoce la opinión nacional e internacional, que el gobierno ya habría abierto de par en par las puertas de PEMEX a la inversión extranjera, de no ser por el posicionamiento firme y oportuno de Andrés Manuel contra la privatización del petróleo, la denuncia de los conflictos de interés del Secretario de Gobernación y la combinación táctica de resistencia social pacífica y de acción parlamentaria que frenó las iniciativas y abrió el debate nacional sobre el petróleo.
El debate en el Senado ha sido el mejor debate que ha habido en décadas. En un ambiente de plena libertad, las ideas que han ganado terreno, son las siguientes:
1. Que la reforma no es energética, sino petrolera. No se plantea una política energética integral que atienda a la necesidad de diversificar las fuentes de generación, el equilibrio ambiental, la protección del recurso para las próximas generaciones, la planeación sectorial que incluya a la energía eléctrica y a otras; así como la industrialización, la competitividad, la productividad y transparencia en las relaciones laborales y la creación de mayor valor agregado.
2. Que las iniciativas de reforma energética de Felipe Calderón son contrarias a la Constitución.
3. Que a pesar de ello, el gobierno busca subvertir el orden constitucional por la vía de reformas a leyes secundarias. No lo dice abiertamente, por que no tiene los votos legislativos y sabe de qué tamaño es la oposición a la privatización.
4. Que es falso que la única forma de fortalecer a PEMEX sea abriéndole paso a la inversión extranjera. Con toda razón, el Ingeniero Cárdenas ha dicho, “como puede aceptarse que no ha habido, no hay y no habrá dinero, cuando se está viendo que el excedente petrolero en este año seguramente rebasará los 20 o 22,000 millones de dólares; con mucho menos que esta cifra se pueden construir las refinerías que evitarían una sangría económica al país”.
5. Que es falso que la única opción para resolver el problema de las reservas sea mediante la exploración en aguas ultra profundas. Los resultados en aguas profundas llevarán un buen número de años y serán más caros. Mientras tanto, existe una amplia coincidencia en que el petróleo en el Sureste y en aguas someras es más barato y accesible, en un plazo menor.
6. Que también es falso que solamente mediante la apertura a la inversión extranjera podríamos conseguir la tecnología necesaria para la exploración en aguas profundas. Esas Tecnologías están en el mercado.
7. Que tan grave como los rezagos en la inversión y el mantenimiento, lo es el abandono de la investigación y el desarrollo tecnológico, el deterioro de las ingenierías y el debilitamiento de la industria de la construcción.
8. Que la propuesta gubernamental de autonomía de gestión, busca en realidad establecer un régimen legal de excepción para PEMEX, agravaría las posibilidades de conflictos de interés, continuaría con la desintegración de la industria y dejaría de lado la debida revisión de cuentas por la Auditoría Superior de la Federación.
9. Que los contratos de desempeño son en realidad contratos de riesgo, “cuyo pago se vincula a los resultados obtenidos, prohibidos expresamente por nuestras leyes”.
10. Que las reformas, como lo sostiene Lorenzo Meyer, “serían el golpe final al nacionalismo y a la idea colectiva que los mexicanos tenemos de la Nación”.
11. Que el petróleo es un asunto de seguridad nacional. Así nos lo enseñó la historia desde Díaz, después con Madero, y en 1938, con el general Lázaro Cárdenas. Así nos lo demuestra la política internacional de nuestro tiempo.
12. Que la reforma es un buen negocio para sus promotores en el gobierno y para los inversionistas extranjeros, pero un pésimo negocio para el país y las empresas mexicanas. Después de las experiencias de las privatizaciones de México, no existe ninguna garantía de que sería benéfica para el interés público, o que el Estado tendría la capacidad para regular a las empresas extranjeras.
El debate ya lo ganamos.
La solución al problema está en reintegrar a PEMEX; en destinarle mayores recursos a la inversión y el mantenimiento; en evitar el despilfarro en gasto corriente, en publicidad gubernamental y en políticas clientelares; en cambiar la relación del organismo con el gobierno, y sujetarlo a resultados; en sancionar a los depredadores y no en burocratizar la toma de decisiones.
Queremos un PEMEX fuerte. Sí. Para ello necesitamos: investigación, tecnología, capacitación, acuerdos de productividad, claridad en el mando; honestidad; ambición nacional contra la pusilanimidad y el derrotismo; confianza en nosotros mismos.
Compañeros y compañeras:
Hemos entrado a un momento decisivo de la historia nacional. En estas semanas se definirá si, en los hechos, se cambia la Constitución para abrir el petróleo a los intereses extranjeros; o si se recupera, para beneficio de los mexicanos, el control sobre PEMEX y el destino de la riqueza energética.
Se está decidiendo, también, si una minoría puede imponer una reforma contraria a la Constitución, sin tomar en cuenta a la gente; o si el debate, la persuasión, la opinión pública y la participación ciudadana cuentan, de veras, para la toma de las grandes decisiones nacionales.
Aún así, el gobierno no escucha. Persiste en su intolerancia. El Secretario de Gobernación dice que no hay plan B, por lo tanto buscarán imponer su plan inicial. La Secretaria de Energía dice que el 22 de julio se empezarán a dictaminar las iniciativas y que no se tomarán en cuenta los resultados de la consulta en el DF, con lo que, de nuevo, pone en evidencia la cara autoritaria del gobierno y su incompetencia para relacionarse con el Congreso.
El gobierno, desde el momento mismo en que se niega a la consulta, exhibe su derrota. ¿Ustedes creen que el gobierno no apoyaría la consulta si supiera que cuenta con la mayoría a favor de su propuesta?
En eso están ellos.
Nosotros, en cambio, sÍ sabemos el significado que tiene en la política saber escuchar. Saber escuchar a todos, empezando por los que no piensan como nosotros.
Nosotros nos estamos preparando para dar un nuevo paso en la participación democrática. Apelamos al método democrático, pacífico y civilizatorio.
Que se sepa bien: habrá consulta en el DF y esta se extenderá a todos los estados del país.
El 27 de julio se hará la consulta ciudadana en el Distrito Federal, el Estado de México, Michoacán, Guerrero, Chiapas, Baja California Sur, Zacatecas, Morelos, Hidalgo y Tlaxcala.
El 10 de agosto se hará la consulta en los estados que están al Sur de la Capital. El 24 de agosto en los estados que están al Norte.
Será un solo proceso, en tres momentos.
Para asegurar la debida objetividad: la pregunta o preguntas que se aplicarán en todo el país, serán las que defina el Instituto Electoral del Distrito Federal.
La consulta en el Distrito Federal estará organizada y sancionada por la autoridad electoral.
En el resto del país, habrá un consejo ciudadano independiente, con facultades plenas para dar a conocer los resultados de los estados y para rechazar cualquier práctica que no coincida con el propósito de la libre expresión ciudadana.
La organización de la consulta estará respaldada por los tres partidos del Frente Amplio Progresista, el movimiento en defensa del petróleo y por diversas organizaciones sociales y ciudadanas.
Habrá un comité técnico nacional encargado de la organización y comités técnicos en cada uno de los estados.
Les informo que cuatro de cada cinco ciudadanos quieren la consulta. Hay un buen ánimo en el país. Y que todos los liderazgos que forman parte del bloque progresista –si, con altura de miras, todos, por encima de los pleitos- han aceptado participar en su organización.
Ninguno de nosotros debe quedarse fuera de la consulta.
Se trata de un ejercicio de participación ciudadana sin precedente. Se trata de participar en una de las decisiones más importantes en la vida política de nuestro país. Lo es por el petróleo; y lo es también, por nuestro derecho a que se escuche nuestra voz y a participar en las grandes decisiones nacionales.
Vayamos a la consulta con la seguridad de que estamos ganando el debate sobre el petróleo. Que nos asiste la razón.
Ahora, para consolidar la victoria política, vayamos a la consulta y, con los mejores argumentos, posicionémonos en las decisiones finales del Congreso. Sin dilación, organicemos y participemos activamente en la consulta sobre el petróleo.
El gobierno ya perdió. La columna vertebral de su propuesta ya no es viable.
Ahora, con nuestra activa participación, ayudemos a que México gane.
¡La consulta va!
Muchas gracias.
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