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Lunes, 13 de Octubre de 2008
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Otorgaremos concesiones para la operación de bancos regionales, que ayuden a enfrentar el problema de la falta de créditos para el desarrollo.

 

Banca Regional
 
Antecedentes

Tras la crisis financiera de 1994-1995, la economía mexicana sufrió una severa contracción del crédito de la cual hasta la fecha, diez años después de esa crisis, aún no se ha repuesto. Con el fin de capitalizar a los bancos, el estado echó mano de dos soluciones: el rescate del Fobaproa y la venta de la mayoría de los bancos del sistema a instituciones extranjeras, las cuales, a través de los años, y a costa de un carga equivalente a 14 por ciento del PIB, lograron restituir los niveles de capitalización y salud financiera de las instituciones bancarias.

A pesar de que los bancos en el país presentan ahora sólidos niveles de capitalización, la función primordial de la banca, esto es, la de servir como mecanismo de transmisión entre el ahorro y la inversión mediante el crédito, se encuentra aún muy lejos de los niveles observados antes de la crisis de 1994-1995, y de los estándares de países de mediano desarrollo.

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La más reciente Encuesta de Evaluación Coyuntural del Mercado Crediticio, al 1er trimestre de 2005, muestra que sólo el 19.3 por ciento del financiamiento recibido por las empresas proviene de la banca comercial, siendo la mayoría del financiamiento (59.9 por ciento), proveniente de proveedores.

La endeble intermediación bancaria prevaleciente en el sistema implica que las empresas medianas y pequeñas, que son las que generan el grueso del empleo del país, no desarrollen su potencial de crecimiento, y con ello, el crecimiento del producto interno per cápita del país se encuentre estancado.

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Muestra de esto, es que como porcentaje del PIB, la intermediación bancaria en México se encuentra por debajo de países de desarrollo comparable, y es incluso inferior al que presentan Haití y Guatemala.


Caracterización de la Banca Comercial

Como resultado del proceso de fusiones y adquisiciones que experimentó la banca en México a partir del año de 1995, mediante el cual la banca extranjera se hizo de la mayor parte del sistema de pagos del país, el sector bancario en México se configura por seis bancos con presencia nacional, los cuales están en facultades y capacidad de proporcionar toda la gama de servicios bancarios a las empresas e individuos.

Bancos Con Presencia Nacional
Porcentaje de Activos Respecto al Total
BBVA Bancomer
24.91
Banamex-Citigroup
21.20
Santander Serfín
15.59
HSBC
9.98
Banorte
7.75
Scotiabank Inverlat
5.13

Paralelo a los grandes bancos, los cuales concentran más del 85 por ciento de la captación y la cartera de créditos del país, se encuentra un conjunto de bancos de mediano y pequeño tamaño, los cuales se basan en un nicho de mercado (IXE, Bx+), o están ligados a grupos empresariales locales (Inbursa, Interacciones, Afirme) y algunos, tienen un carácter regional (Bansi, Banco del Bajío).

Bancos Medianos y Pequeños
Porcentaje de Activos Respecto al Total
Inbursa
4.10
Banco del Bajío
1.28
Banco Azteca
1.23
Ixe Banco
0.53
Afirme
0.47
Interacciones
0.35
Banco Regional de Monterrey
0.32
Banco Mifel
0.23
Bansi
0.12
Banco Ve Por Más
0.09


La Banca Regional Actual

Del actual universo de la banca comercial en el país, sólo tres bancos podrían caracterizarse como “bancos regionales”: Bansi, que opera en el centro-occidente del país; Banco Regional de Monterrey, con presencia en Nuevo León, Tamaulipas y en menor medida, Coahuila; y el Banco del Bajío. En el caso de Afirme, con presencia en Nuevo León y Michoacán, su carácter regional tiene que ver con su liga a un grupo empresarial (GAN), y una industria (Siderúrgica) que se encuentran concentrados en esas dos regiones del país.

A nivel de entidades, la necesidad de una banca regional es evidente: mientras que en el Distrito Federal, que concentra 40 por ciento de la captación, y recibe el 66 por ciento de los créditos de la banca comercial, la mayor parte de las entidades del país captan más de lo que reciben en créditos, con las excepciones de Nuevo León e Hidalgo, entidades que, como el DF, son receptoras netas de crédito. Una banca regional ayudaría a equilibrar el desbalance regional entre captación y crédito otorgado.

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Estos “bancos regionales” sin embargo, deben su naturaleza no a una estrategia deliberada por parte de la política económica federal, sino a la dinámica empresarial particular de algunas regiones del país, y operan bajo las mismas reglas y restricciones que cualquiera otra institución financiera del país.

Una política explícitamente orientada al fomento de la banca regional tiene entonces dos alternativas: construir a partir de los bancos regionales existentes, o buscar una nueva estructura de bancos regionales (modelada por ejemplo, en la que existió en Brasil y permanece en Alemania).


¿ Por qué y para qué ?

La banca regional tiene una desventaja clara frente a los bancos de presencia nacional: su base de captación se encuentra limitada, y la profundidad de la misma depende de las características de la región. Sin embargo, tiene ventajas importantes: los bancos conocen a las empresas locales, y por ello los costos de operación (investigación, mantenimiento del historial crediticio de sus clientes) son menores para estos bancos que para la banca múltiple nacional.
La ventaja de este tipo de banca, radica en que la cercanía de la banca regional con las empresas locales, implica que las decisiones de crédito sean tomadas por funcionarios que conocen a las empresas de la región, y además, que el centro de decisiones otorga el financiamiento de manera expedita, lo que no ocurre con la banca de presencia nacional, en donde en algunos casos, las decisiones de crédito más importantes son tomadas en el extranjero, con base en la estrategia global del banco.


Beneficios y Crecimiento del Crédito

Tal cercanía entre la base de accionistas, la gerencia de los bancos, y sus clientes, se traduce en un mejor conocimiento de los riesgos asumidos por la institución financiera, y en principio, en un mejor manejo de los mismos. Tal interacción debe de utilizarse para reactivar la intermediación bancaria en el nivel de la micro y pequeña empresa regionales, que es en donde la banca con presencia nacional no ha reactivado el crédito.

Existe sin embargo, un riesgo inherente a la banca regional, consistente en que las empresas locales y los consejos de los bancos podrían enfrentar conflictos de intereses y estar propensos a otorgar créditos relacionados. Una regulación apropiada y un monitoreo eficiente de los mismos, junto con la posibilidad de que Nafin formara parte de tales directorios, evitaría que este tipo de bancos llevara los activos relacionados a niveles que pudieran poner en riesgo el capital neto del banco.

Es necesario, por otra parte, que las reglas de clasificación y de operación de los bancos regionales sean muy claros (los depósitos y cartera deben de provenir, en un porcentaje mínimo, mayor al 51 por ciento, de la región), con el fin de no proveer facilidades a bancos de presencia nacional.


Nichos de Especialización e Impacto de Largo Plazo

Un banco regional tiende, por definición, a tener una concentración de su captación y de su cartera, en un solo sector o área geográfica, mayor a la de un banco de presencia nacional, por ello, una política que busque incentivar el desarrollo de este tipo de banca, deberá de coadyuvar a reducir los obstáculos que presentan estas limitantes.

Por el lado de la captación, la banca regional podría incentivarse facilitándole el acceso al fondeo mediante menores comisiones (por ejemplo, menores tasas de impuesto retenido, o menores comisiones para el IPAB) en los papeles que emite para fondearse, con lo cual se abarataría el costo de captación de los mismos.

La banca regional podría también fondearse con la banca de desarrollo, en particular con Nafin, cuyo costo de captación es, en principio, más eficiente. Nafin podría utilizar también sus Fondos de Garantía para abaratar el fondeo de los bancos regionales, cobrándoles una tasa menor a la de mercado.

En lo que respecta a sus activos, la concentración de los mismos en un área geográfica y/o en un número reducido de sectores de actividad, incrementa el riesgo de la cartera de los bancos regionales, y eleva el costo de financiamiento final para las empresas. Con el fin de reducir tales riesgos, y abaratar así los costos de financiamiento, se debe llevar a cabo una política que reduzca las reservas que este tipo de bancos debe de mantener para sus activos (el diferencial entre ese coeficiente de reservas, y el promedio para el resto de la banca puede ser financiado por Nafin). Paralelamente, se debe de incentivar la activación de un mercado secundario para este tipo de carteras (mediante un menor impuesto retenido a los títulos emitidos amparados en las mismas) con el fin de reducir los costos de manutención de los activos.

La especialización de los bancos regionales será determinada entonces, por la región que cubra, y por tanto, los riesgos y oportunidades serán particulares a cada uno de ellos, a diferencia de la banca con presencia nacional, cuyo riesgo es una mezcla (un promedio) de su exposición nacional. Por lo anterior, es necesario que Nafin, en tanto banca de segundo piso, sea una intermediaria que disminuya el riesgo de los bancos regionales y los mezcle para así promediar los riesgos de cada región con su cobertura nacional. La participación de Nafin puede abarcar desde financiar a la banca regional su coeficiente de reservas mediante la compra de emisiones subordinadas de los bancos regionales, hasta el uso de sus Fondos de Garantía.

Una red de bancos regionales sería en el largo plazo, una herramienta para el financiamiento a la pequeña y mediana empresa al nivel local, una alternativa de ahorro para los habitantes de esas regiones, y al mismo tiempo, siempre y cuando se mantengan estrictas reglas de capitalización, una base para el desarrollo del sistema bancario nacional, en la línea de lo que la banca regional en Brasil (Banespa, BMG) llegó a significar.

En suma, el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Hacienda otorgará las concesiones que sean necesarias para desarrollar esta red de bancos regionales, cuidando que los concesionarios sean personas de verdadera solvencia moral.

 

 

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