Es responsabilidad del
gobierno mantener la estabilidad social y política. Sin embargo, una autoridad
democrática tiene que garantizar la gobernabilidad
mediante el diálogo, el acuerdo, la tolerancia
y sin recurrir a la represión.
Se trata de acreditar
que la gobernabilidad es posible sin autoritarismo
y con apego a
las garantías individuales y sociales.
Se trata de hacer valer el principio juarista
de que “nada por la fuerza, todo por
la razón y el Derecho”.
La democracia no sólo es el mejor sistema
de gobierno que la humanidad haya encontrado;
es también el método más
eficaz para garantizar la convivencia en condiciones
de armonía. La democracia genera equilibrios
y contrapesos, produce dignidad y evita que
alguien, en cualquiera de los sitios mayores
o menores de la escala, se comporte como poseedor
absoluto del poder.
No se entendería
la democracia sin el pleno desarrollo de
nuestras libertades.
La libertad de expresión es un derecho
ganado a pulso por la sociedad y los profesionales
de la comunicación.
La separación entre las iglesias y
el Estado es una conquista histórica
de los mexicanos. Consideramos que el Estado
laico consiste en el pleno respeto de las autoridades
a la libertad religiosa de las personas.
Creemos en el valor
de la información
como instrumento de transparencia y de rendición
de cuentas. Consideramos la información
como un bien público, al alcance de
todos, sin burocracia, con la única
salvaguarde del daño a terceros.
Una regla de oro de
la democracia es la tolerancia. Consideramos
que el Presidente de la República
debe respetar todas las expresiones políticas
e ideológicas, haciendo a un lado posiciones
partidistas y garantizando el derecho de los
mexicanos a la disidencia y a la inconformidad.
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