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Lunes, 13 de Octubre de 2008
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Aplicaremos un amplio programa de mejoramiento, ampliación y construcción de vivienda. La meta es realizar 500 mil acciones al año y generar 400 mil empleos.

 

VIVIENDA
Política y Programa Nacional
Lineamientos Generales

 

Derecho a la Vivienda y al Hábitat

Nuestra propuesta de trabajo se fundamenta en principios universales, por ello, reconocemos plenamente que el derecho a la vivienda debe entenderse como un derecho indivisible, relacionado con el trabajo, la salud, la educación y el hábitat. De acuerdo con el marco internacional de los derechos humanos, el derecho a la vivienda representa el derecho a vivir en paz, con seguridad y dignidad en un lugar adecuado.1

Asimismo, adoptamos el concepto de vivienda adecuada, concibiéndola como aquella que cuenta con seguridad en la tenencia, disponibilidad de servicios, asequibilidad, habitabilidad, accesibilidad, ubicación en un lugar adecuado y en un contexto de adecuación cultural.

México ha suscrito compromisos internacionales en el ámbito de la vivienda con la finalidad de mejorar y ampliar la cobertura de atención a la población que más lo necesita. Nuestra propuesta se adhiere a estos compromisos porque son parte sustantiva del objetivo de nuestra política habitacional. Por ello, se respetará y promoverá el contenido del Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Asamblea General de las Naciones Unidas; así como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la UNESCO, que insta a los Estados a proporcionar vivienda a precios económicos, particularmente a los segmentos más pobres de la sociedad.

En estos acuerdos destaca el compromiso del gobierno mexicano de “incrementar el monto de los recursos federales destinados al apoyo de la adquisición y mejoramiento de la vivienda, ampliando su cobertura social” y también a “impulsar que los subsidios sean homogéneos, diseñados en función de las características socioeconómicas del beneficiario y se vinculen a programas de ahorro”.

Por supuesto, una base fundamental de la política habitacional es la legislación mexicana que reconoce al Estado como principal responsable de garantizar una justa distribución de los recursos, de generar los apoyos necesarios y de convocar a la participación de los diferentes actores para hacer viable el cumplimiento del derecho a la vivienda. Nuestro principio fundamental es concebir la política de vivienda como una política de Estado.

1. Congruencia del Sector Habitacional con el Desarrollo Urbano y el Ordenamiento del Territorio

Los cambios del sistema nacional de ciudades y la alta concentración demográfica en un reducido número de metrópolis son características singulares de la radical transformación del territorio nacional durante el último siglo. En el siglo XX, México se distinguió por su rápido crecimiento demográfico, que lo ubicó como el undécimo país más poblado del mundo y al igual que la tendencia mundial -donde la mitad de la población habita en ciudades- el carácter urbano del país es irreversible. En 1900, el 80% de la población mexicana vivía en el medio rural. Un siglo después, de los casi 100 millones de habitantes, 61% de la población habita en ciudades, mientras que el 39 % se ubica en zonas rurales. En forma adicional, el modelo de distribución territorial de la población se ha modificado radicalmente, ahora se caracteriza por su alta concentración, pues en el año 2000, 52% de la población urbana habitaba en 9 zonas metropolitanas con población mayor a un millón de habitantes; 17 metrópolis con población de 500 mil a un millón de habitantes, reúnen al 19% de la población urbana; en 79 ciudades de 100 mil a 500 mil habitantes se localizaba el 27% de la población urbana y el 2% de ésta habitaba en el resto de ciudades de menor tamaño.2

Una auténtica paradoja del modelo de asentamiento humano en México es, que las principales ciudades del país se ubican en zonas geográficas que presentan escasez de agua; y en las regiones que cuentan con este recurso se presenta menor concentración urbana. Aún así, las ciudades y localidades semiurbanas y rurales ubicadas en las regiones con abundancia de agua, no cuentan con la infraestructura suficiente para su distribución y desalojo.

Por su parte, el patrón de urbanización en México se distingue por su expansión continua y desordenada; la subutilización del suelo urbano y su baja densidad; la ocupación de tierra periférica no apta para el desarrollo urbano; en situación de irregularidad en la tenencia, por los asentamientos humanos en topografías irregulares, con problemas de accesibilidad y sin disponibilidad de servicios básicos. Estas condiciones han mantenido en situación de precariedad por periodos de 20 a 30 años a la población que ahí habita, pues sin la intervención pública no ha sido posible mitigar los riesgos físicos y reducir los plazos de consolidación urbana de los asentamientos humanos periféricos.

Frente a esta situación es indispensable que la acción del Estado induzca nuevos modalidades de desarrollo territorial mediante la concurrencia y congruencia de políticas y programas institucionales. En el sentido anterior, se considera que la acción habitacional se encuentra estrechamente ligada a los procesos de urbanización en nuestras ciudades y, con frecuencia, es determinante en la definición de los patrones y tendencias del crecimiento urbano, pues al menos el 60% de la superficie urbana en las ciudades del país se destina a usos habitacionales. Por ello, es prioritario vincular y dar congruencia a la acción pública de fomento a la vivienda en cada ciudad, en un marco idóneo de desarrollo urbano, desde las localidades semiurbanas hasta las zonas metropolitanas. A su vez, el desarrollo del sistema nacional de ciudades debe conducirse bajo las directrices de un ordenamiento del territorio nacional con visión de largo plazo y orientación hacia la sustentabilidad.

La importancia y magnitud de la acción habitacional en México debe ser orientada con la finalidad de atender una demanda social impostergable con la mayor calidad posible, pero también como un medio de hacer ciudad y regenerar los entornos urbanos, con particular atención sobre aquellos de valor patrimonial. Asimismo, la promoción habitacional debe ser un medio para optimizar el uso de las infraestructuras y equipamientos de las localidades, además de ser un medio para ampliar y mejorar su cobertura. Las acciones de vivienda deben ser parte fundamental del ordenamiento territorial, para conducir el desarrollo urbano, orientar el crecimiento y, en su caso, corregirlo. Tanto en la ciudad como en el campo, la promoción habitacional debe desarrollarse bajo un principio de racionalidad de uso y manejo de los recursos naturales y construidos, sobre suelo con aptitud para la urbanización, con el mayor abatimiento de los niveles de riesgo y vulnerabilidad y con una integración respetuosa al entorno natural.

2. Distribución Territorial de la Población Nacional

El modelo de ocupación territorial en México se distingue por su dualidad: alta concentración demográfica en una reducida porción del territorio ocupada por ciudades, frente a una baja densidad y amplia dispersión de las localidades rurales y semiurbanas. Así, el 61% de la población (59.4 millones de personas) reside en 513 localidades mayores a 15 mil habitantes (347 ciudades), donde se ubica el 63% del inventario nacional de vivienda. En cambio, el patrón de dispersión de asentamiento de la población rural y semiurbana presenta 198,876 localidades donde se concentra el 39% de la población nacional y donde se ubica el 37% de las viviendas del país.3

Cuadro 1. Población y localidades rurales y urbanas, 2000

Fuente: Con información del XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI. Excluye a las viviendas sin información de ocupantes y a los refugios.


3. El Sector Habitacional en el Territorio Nacional

En el año 2000 el inventario nacional señala la existencia de 21.5 millones de viviendas particulares habitadas, de las cuales, el 63% se encuentra en las localidades de más de 15,000 habitantes. Igualmente indica que el 68% de las 757 mil familias que no cuentan con una vivienda, se ubica en localidades urbanas. A lo que se agrega que el 60% de las viviendas propias y el 89 % de las viviendas en alquiler se encuentran en ciudades. En lo que respecta a la calidad de la vivienda, del total de viviendas construidas con materiales de desechos, el 63% de las viviendas con este tipo de materiales en muros y el 44% con las mismas condiciones en techumbres, se encuentran también en las ciudades.

Por su parte, una característica del modelo de dispersión rural es la carencia de infraestructura, por lo que el 91% de las viviendas que no cuenta con servicios de agua, drenaje y electricidad se ubica en las localidades rurales.

4. Requerimientos de Vivienda en el Ámbito Nacional
Para cuantificar los requerimientos de vivienda es necesario apoyarse en los conceptos de necesidades y rezago de vivienda. El rezago habitacional se compone del déficit de vivienda nueva, así como de la vivienda que necesita mejoramiento mediante su sustitución, ampliación o reparación. Por su parte, las necesidades de vivienda se generan como producto del incremento demogrfico que se refleja en la formación de hogares y del deterioro natural que año con año presenta el inventario de vivienda.

Al año 2000, se estimaba un rezago de 5.3 millones de viviendas, la mayor parte con necesidad de mejoramiento (39%), otro segmento importante con necesidad de sustitución (47%) y una proporción menor destinada a cubrir el déficit de hogares sin vivienda (14%).

Cuadro 2. Rezagos


Fuente: Estimación sobre la base de información INEGI, 2000

La distribución del rezago habitacional por tipo de localidad se concentra en el ámbito rural con 52% del total nacional; mientras que 48% está en las localidades consideradas como urbanas. En la siguiente gráfica pueden observarse los requerimientos por estado.

Gráfica 1. Rezago de vivienda por entidad federativa

Click para ver imagen

Fuente: Estimación sobre la base de información INEGI, 2000.

 

5. Problemática

La acción habitacional enfrenta problemas que deben resolverse en forma previa o de manera simultánea a la instrumentación de la política nacional de vivienda. Destacan por su importancia:

  • El patrón de urbanización en México se distingue por su continua expansión, subutilización y baja densidad, ocupación de tierra periférica no apta para el desarrollo urbano, sin servicios básicos y situación de irregularidad en la tenencia de la tierra, con plazos de consolidación urbana de 20 a 30 años. En relación con su importancia estratégica para el desarrollo nacional, no se destinan recursos significativos al ordenamiento territorial.

  • La intensa actividad de desarrollo habitacional en las medianas y grandes ciudades del país ha generado una reactivación del mercado inmobiliario con especulación y un crecimiento urbano desordenado.

  • Se intensificarán los requerimientos de suelo urbano y urbanizable. Se estima que en el año 2010, serán necesarias 23 mil 200 hectáreas para albergar a los nuevos sectores de ciudad o nuevas ciudades: 5 mil 800 hectáreas anuales.

  • No hay reserva territorial suficiente y dos terceras partes de la tierra que circunda las ciudades es de propiedad social.

  • Se encuentra sin atención la población más vulnerable social y económicamente. Los organismos nacionales han desplazado sus recursos a la atención de la población con ingresos mayores a los 3 salarios mínimos.

  • El marco jurídico y administrativo vigente en el ámbito federal y en las entidades del país, no facilita la promoción pública de la vivienda de interés social. Incluso, la Ley Federal de Vivienda no constituye un respaldo en la ampliación de las políticas en la materia.

  • Existen problemas de coordinación institucional entre los Onavis y las instituciones vinculadas a la vivienda y al desarrollo urbano en los tres ámbitos de gobierno.

  • Es necesario disminuir la deuda externa asociada con el financiamiento para la vivienda de interés social. En el año 2000, el Banco Interamericano de Desarrollo extendió créditos por 505 millones de dólares. En el año 2004, el Banco Mundial otorgó préstamos por 8 millones de dólares. Además tenemos los créditos contratados con anterioridad y que aún siguen vigentes, aproximadamente 456.8 millones de dólares. En total esto representa 969.8 millones de dólares.

  • La dispersión de los asentamientos rurales significa un reto para la atención habitacional al considerar la disponibilidad de servicios y equipamiento.

  • Un reclamo frecuente de los desarrolladores y de las entidades financiadoras se refiere al alto costo generado por los largos tiempos de gestión administrativa para obtener permisos y licencias que brinden la factibilidad técnica y normativa para la ejecución de proyectos.

6. Propuesta: Lineamientos Generales

6.1. Premisas de la Política y del Programa Nacional de Vivienda

  • Reconocimiento de la vivienda como un derecho de todos en el marco de la realización del derecho al hábitat adecuado.

  • El Estado debe actuar para garantizar la realización de este derecho a las familias, que, por su nivel de ingresos, no tienen la capacidad de resolver sus necesidades de vivienda.

  • La vivienda debe ser articuladora en la conformación de las estructuras urbanas y, en general, en la conformación de los asentamientos humanos.

  • La producción de la vivienda debe contribuir al desarrollo de la actividad económica y a la generación de empleos.

  • Para atender las necesidades de vivienda, en particular de las familias de bajos ingresos, el Estado debe considerar las diversas formas de producción y participación de los diferentes actores que en ellas intervienen.


6.2. Objetivos:

  • Lograr que la acción del Estado contribuya realmente a la realización del derecho a la vivienda, principalmente de las familias de más bajos ingresos en todo el país.

  • Convertir la producción de vivienda en un elemento fundamental para el ordenamiento territorial nacional y el desarrollo urbano de las ciudades, en los estados y en los municipios.

  • Generar, a través de la producción de vivienda, un impacto importante en el crecimiento de ramas de la economía altamente generadoras de empleo.


6.3. Metas

  • Acciones: 500 mil anuales

  • Empleos generados: 400 mil anuales

6.4. Estrategias


1. Destinar un porcentaje significativo de recursos públicos para la producción de vivienda social

2. Aplicar una política nacional en materia de ordenamiento territorial

  • Función predominantemente normativa y de coordinación institucional e intergubernamental de las instancias federales. Adecuación del marco jurídico.

3. Construir un sistema nacional de producción de vivienda

  • Planificar la atención a las necesidades de vivienda en función de las características de la demanda. Participación directa y activa de los diversos actores involucrados e inclusión de las diversas formas de producción. Organismos locales de vivienda como operadores de los programas.

4. Garantizar la atención de vivienda en relación con los derechos laborales de la trabajadores asalariados

  • Atención cabal de la demanda de acuerdo con adscripción de la población asalariada a los organismos constituidos expresamente para ello (Infonavit, Fovissste, Issfam, Pemex, entre otros.)

  • Se considerará destinar recursos públicos que permitan incluir a la población derechohabiente menos favorecida.

5. Vinculación de las acciones de vivienda con el ordenamiento territorial y la provisión de servicios: instrumentación de acciones de acuerdo con el tipo de asentamiento en el que se localice la vivienda.

  • Ámbito urbano: acciones de vivienda con amplia diversidad de programas de adquisición de suelo y vivienda, vivienda terminada, mejoramiento, redención de pasivos. Aplicación del criterio de densificación urbana.

  • Ámbito rural: acciones integrales que consideren la dificultad de acceso a la infraestructura, servicios y equipamiento.

6. Mejoramiento del entorno urbano y rural

  • La acción habitacional debe vincularse con el mejoramiento del entorno urbano inmediato. Así, a través de la acción en vivienda, se promoverá el mejoramiento de los barrios, colonias y de las unidades habitacionales.

  • En el medio rural, la promoción de vivienda, debe ser un medio para facilitar el acceso a los servicios públicos, la incorporación de equipamiento básico y disponibilidad de infraestructura. En su caso, se promoverá la incorporación de tecnología alternativa que sustituya a la infraestructura convencional y permita una integración respetuosa con el medio natural.

7. Intervención del Estado en la regulación del mercado del suelo a través de:

  • Programas de Ordenamiento Territorial

  • Regulación del valor del suelo

  • Programa de recuperación de plusvalías urbanas

  • Reducción de cargas impositivas

  • Modernización de los sistemas catastrales

8. Adecuar la estructura orgánica y las reglas de operación de los organismos

  • Garantizar atención a familias de bajos ingresos

  • Verificación documental y en campo de la necesidad real, del tipo de demanda y condición labora

  • Modernización de sistemas de administración de cartera y cobranza

  • Sistemas integrales de información

  • Garantizar proceso continuo desde la dictaminación para el otorgamiento del financiamiento hasta la escrituración o regularización, en su caso

9. Vinculación de programas operativos anuales en el ámbito urbano

  • Vincular los Programas Operativos Anuales o multianuales en vivienda, agua, drenaje, y energía eléctrica, principalmente.

  • En su caso, equipamiento urbano y otros servicios.

10. Normar la gestión social organizada de recursos públicos

  • Legislar y adecuar reglas de operación para evitar clientelismo, corrupción y violaciones a los derechos de las personas.

  • Definir el papel de las organizaciones como promotores sociales.

11. Control sobre el uso y ocupación de las viviendas financiadas con recursos públicos

  • Adecuar la legislación, modificación de contratos, verificación en campo a través de otros programas, etc.

12. Revolución administrativa y fiscal

  • Simplificación de trámites

  • Sistema de información urbana integral

  • Programa especial de reducción de cargas impositivas y simplificación de pagos

13. Programa especial para la atención de vivienda en zonas patrimoniales e inmuebles catalogados

  • Considerar los aspectos sociales en la definición de las acciones de intervención

  • Involucramiento de los ocupantes en la conservación

  • Destinar recursos adicionales en las intervenciones para la conservación

Notas
1 Las referencias de este apartado corresponden a Sandoval, Georgina (2005): “Informe Alternativo. 2005”, Casa y Ciudad, A. C., Coalición Hábitat México, Coalición Internacional del Hábitat, documento preliminar.
2 Cifras del Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio 2001-2005, Secretaría de Desarrollo Social, 2001.
3 Con información del XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI.

ANEXOS


Declaración Universal de los Derechos Humanos 9 kb.

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales 13 kb.

Decreto por el que se crea la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda 22 kb.

Ley Federal de Vivienda 8 kb.


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