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El objetivo de la radio
cultural y la televisión
estatal es que sean herramientas de educación
y de creación de conciencia. Ampliar la
cobertura no debe alterar los objetivos que deben
cumplir, sino fortalecerlos.
La televisión estatal debe tener presente
que los programas que produce no son un producto
a vender como los realizados por las televisoras
comerciales, sino una extensión de los
medios educativos. Si para modernizarla se
busca hacerla atractiva, se debe cuidar que
no llegue a lo superficial. Sin embargo, para
alcanzar sus objetivos es necesario que tenga
audiencia.
¿Cómo modernizar una televisión
cultural sin trivializarla? ¿Cómo
invertir en una televisión educativa
que realmente tenga mercado?
Lo que se debe tener
claro es que éste
es un plan que seguramente no obtendrá resultados
en un corto plazo. Por ello se debe establecer,
claramente, el por qué y el para qué se
va a invertir en la ampliación de la
radio cultural y de la televisión estatal.
En ese sentido se establece que se tendrá que
invertir en proyectos con objetivos sociales
inmediatos (programas que aborden temas torales
de manera frontal como el grave desequilibrio
económico que están produciendo
las leyes de absoluto libre mercado; la sobrepoblación;
la discriminación; la corrupción,
etc.), a sabiendas que la respuesta del público
mayoritario tardará.
Es necesario también modernizar la
radio cultural y la televisión estatal,
lo que implica no sólo aportar mayores
recursos materiales y humanos, sino administrarlos
de mejor manera, lo que se conseguirá si
la radio cultural y las televisoras del Estado
tienen objetivos sociales definidos. Se requiere
hacer más rápida la capacidad
de respuesta frente a las problemáticas
sociales, y de más personal capacitado
y autorizado para elaborar, recabar y difundir
los programas idóneos para tratar esos
temas. Precisamente ésa debe ser la
estrategia para atraer más audiencia:
ofrecer al público algo que necesita,
en el caso, la información para ampliar
la comprensión de las situaciones en
las que se encuentra y poder así estar
en mejores condiciones de resolverlas.
El objeto de ampliar
la cobertura de la radio cultural y la televisión estatal es
hacer cotidiano, asequible, sencillo, aquellos
temas que importan para una mejor educación
y concientización de la población,
pero sin hacerlos superficiales porque el fin
es invertir en la audiencia para procurar una
mejor culturización.
Por ello, se deben
procurar recursos para la producción de programas con objetivos
netamente sociales, pero que no sólo
señalen el problema, sino que den pauta
a posibles soluciones. Difundir manifestaciones
culturales y programas de contenido, como los
noticieros o de entrevistas.
En los canales 11 y
22 se han hecho muy bien muchas cosas, tal
es el caso de programas como
Primer plano, el noticiero cultural, Abrelatas,
y cine alternativo. Toda esa experiencia es
fundamental para continuar haciendo radio cultural
y televisión estatal.
Propuesta
La radio cultural
y la televisión
estatal no tiene que imponer una visión
del mundo homogénea, sino plural.
Debe ser un espacio de expresión de
la diversidad de la riqueza cultural, para
que
no se convierta
en panfletaria ni acartonada.
Al Estado le compete,
sobre todo, fomentar y apoyar los proyectos
que nacen de la sociedad,
asegurando la libertad de opinión y
expresión de los creadores. Es su responsabilidad
estimular la creatividad artística y
cultural con equidad, transparencia, y descentralización.
Si el objetivo
es crear conciencias comprometidas con
la
construcción de un país,
la radio y la televisión estatal debe
abordar los temas que nos ocupan: seguridad,
pobreza, sobrepoblación, salud, etc.,
dejando fluir la información de manera
crítica y objetiva.
Para ello, son
prioritarios buenos noticieros que sean
claros, objetivos,
que estén
a cargo de periodistas confiables. Asimismo,
varios programas de análisis de los
temas del día, a cargo de personas
con diversas posturas sociales, como psicólogos,
periodistas, pedagogos, filósofos,
etc.
La televisión
estatal y la radio cultural, tendrían
que ser la expresión
de los tiempos que corren, traer programas
de otros países que hayan logrado
expresar los mensajes que buscamos, tanto
para exhibirlos
como para tomarlos como modelos para los
que queremos producir aquí. Para ampliar
la comprensión de nuestros propios
problemas y observar que no somos los únicos
a los que nos sucede, habría que comprar
programas de otros países en los que
se debaten temas de actualidad, como por
ejemplo, programas sobre el buen uso del
idioma, programas
de entrevistas literarias, programas de divulgación
científica, programas de entrevista
a expertos en diversas disciplinas con el
fin de dilucidar los temas desde perspectivas
diversas.
La idea es que los
programas, tanto de la radio cultural como
de la televisión
estatal, sean instrumentos para disminuir la
disparidad de las condiciones culturales de
la población, por ello, deben propiciar
el debate social y elevar el nivel de concientización,
tratando aquellos temas que pueden contribuir
a elevar el nivel de información, de
educación, en fin el nivel de vida.
Apostar a una ampliación de la radio
cultural y la televisión cultural es
una inversión prioritaria para el Estado.
Vale la pena invertir en la cultura. Lo necesitamos,
la cultura no es un lujo, es una de las razones
de ser del Estado.
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